Actualmente nos encontramos en un punto en el que la defensa del Patrimonio Histórico ya no encuentra receptores políticos: las posiciones ya se han fijado y no hay una escucha mayoritaria dentro de las instituciones hacia el Patrimonio Cultural; mucho menos hacia el Patrimonio Industrial, que todavía es una disciplina poco valorada en buena parte del territorio español, con honrosas excepciones.

Por ello, parece que la única forma de frenar este crimen patrimonial, este atropello conmemorativo a las puertas del Centenario de Metro es la vía judicial.

Queremos hacer constancia de que no tenemos nada en contra de las personas que han invertido en obtener aquí una propiedad, pero sí tenemos en cambio toda la voluntad a favor de poner en valor y conservar este Patrimonio Industrial Valioso -así definido por las autoridades en algunos de sus escritos- y por ello nos vemos abocados a recurrir a la justicia, pues detectamos cierto abuso de poder en las decisiones de no proteger y permitir el derribo de estas centenarias y singulares instalaciones.

Por su parte, la tramitación urbanística adolece de varias presuntas irregularidades que podrían ser constitutivas de la nulidad de todo el planteamiento. En ese aspecto, también consideramos que no se justificaría perder un bien tan singular a costa de un ordenamiento urbanístico carente de pulcritud y que cumpla al menos la legalidad vigente.

Consecuentemente, nuestra asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio tiene actualmente presentados dos contenciosos ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid: uno por los aspectos patrimoniales y otro por los urbanísticos.

Lo patrimonial: ¿deberían ser las Cocheras Bien de Interés Cultural?

A nuestro parecer sí, cumplen de sobra los requisitos que le confieren una importancia cultural global, de interés social y trascendencia histórica. No sólo son las primeras Cocheras y Talleres de la Compañía de Metro de Madrid, primer suburbano español, sino que recogen la memoria laboral de un siglo de nuestro transporte y simbolizan y representan un cambio de concepción urbano y de movilidad, a la par que tecnológico.

A su vez, se trata de una obra elegante en su diseño, con detalles muy cuidados surgidos del genio del arquitecto Antonio Palacios, en colaboración con el gabinete de ingenieros de Metro. Es una obra de autoría conjunta, en la que sin embargo brilla y destaca el arquitecto gallego, al dotarle aspectos expresivos que se enmarcarían en los invariantes de su lenguaje propio.

Para nuestras autoridades actuales resultaría inasumible permitir o impulsar el derribo de una obra de Antonio Palacios; y quizás sea este el verdadero motivo que ha incitado poner en duda su participación en el diseño, para aliviar la carga que supondría semejante reconocimiento.

Lo que es incuestionable es el valor histórico que poseen, así como su valor cierto y reconocido como Patrimonio Industrial, pero por ahí también han pasado de puntillas protegiendo arbitrariamente apenas tres elementos de borde, que no entorpecen los planes urbanísticos.

Recurso de casación tras una sentencia malograda.

En 2016 planteamos un recurso contra la decisión de la Dirección General de Patrimonio de no incoar expediente como Bien de Interés Cultural para las Cocheras de Cuatro Caminos. Tras dos años de contencioso, en que presentamos toda nuestra investigación, los resultados, los apoyos, el creciente interés social por conservar las Cocheras, el correspondiente juez que instruyó el caso dictó sentencia en enero de 2019. Esta sentencia desestimaba nuestras pretensiones.

El magistrado reconocía el valor de nuestro trabajo y asimismo asumía que tenemos una parte de razón, en tanto se había determinado proteger elementos que inicialmente ni se habían considerado. No obstante, hay un aspecto que inclinaba la balanza a favor de la determinación administrativa, y era la definición de BIC de la Ley 3/2013 de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid. Dicha definición, el artículo 2.2, fue declarado INCONSTITUCIONAL en 2014.

Tras someterlo a consideración de nuestro equipo jurídico, se decidió impugnar en casación el sentido de la sentencia al haberse podido vulnerar nuestros legítimos derechos. En la actualidad el recurso de casación se encuentra anunciado, y admitido a trámite.

Contencioso urbanístico (contra la Modificación Puntual de 2014)

Otros aspectos que se presentan como presuntas irregularidades, atañen directamente al proceso urbanístico desarrollado desde 2012, aprobado en 2014 y con ciertos tropiezos administrativos ya reconocidos como por ejemplo no haber entrado en vigor hasta noviembre de 2018, invalidando varios de los trámites.

Pero la Modificación Puntual del Plan General en que se basa podría ser también nula de pleno derecho por varios motivos que nuestro equipo jurídico ha detectado. Entre ellos podría existir una presunta desviación de poder al provenir esta operación de un convenio urbanístico con el que Metro mejoraba sus expectativas pecuniarias incrementando la edificabilidad. Los convenios están expresamente prohibidos por lo que sería otro inconveniente grave.

Hay muchos focos más donde la Modificación Puntual podría toparse con la nulidad; por ejemplo, una de las faltas del proceso es la carencia de un preceptivo informe de recursos hídricos, motivo por el cual recientemente ha sido tumbado por el TSJM el planeamiento urbanístico del Taller de Precisión de Artillería (TPA).

Otros aspectos, como el cambio de opinión de los técnicos municipales que pasaron de decir una cosa a la contraria sin que cambiasen los términos del proyecto, son episodios que enrarecen una tramitación que tiene muchas vías de agua.

Hay muchos motivos para pensar que el plan de Cocheras pueda acabar resultando nulo. Y por eso solicitamos al Ayuntamiento por registro que no diesen continuidad a la tramitación hasta resolver la viabilidad del Plan.

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